La relación laboral se gana antes del juicio
En materia laboral el resultado de un juicio suele decidirse años antes, en documentos que nadie miraba cuando todo iba bien: el contrato individual, el control de asistencia, el recibo de nómina, la constancia de entrega del reglamento. Acompañamos al patrón en las dos etapas, la preventiva, que es donde se construye la defensa, y la contenciosa, cuando el conflicto ya llegó, siempre dentro del marco de la Ley Federal del Trabajo.
Contratos individuales por tiempo indeterminado, determinado, por obra o a prueba, con la descripción de funciones y la jornada que realmente se desempeñan.
Elaboración, actualización y depósito, junto con las políticas internas que le dan sustento a una medida disciplinaria.
Acompañamiento en obligaciones vigentes en materia de riesgos psicosociales, teletrabajo y demás normas oficiales aplicables a su centro de trabajo.
Revisión de estructuras de prestación de servicios especializados y su registro, para evitar que un ahorro aparente se convierta en una contingencia.
Renuncias, convenios de terminación y su ratificación, así como rescisiones con aviso debidamente fundado.
Finiquitos, liquidaciones, indemnizaciones, prima de antigüedad, vacaciones y prima vacacional conforme a la ley vigente.
Representación en la instancia conciliatoria obligatoria ante el centro de conciliación que corresponda, que hoy es la puerta de entrada de casi todo conflicto.
Defensa ante los tribunales laborales del Poder Judicial, en el sistema de justicia oral.
Asuntos ante el IMSS e INFONAVIT: altas y bajas, modificaciones salariales, riesgos de trabajo y determinación de la prima.
Impugnación de laudos y resoluciones que afectan sus derechos.
Empresas con plantilla que necesitan orden documental y criterios uniformes para no improvisar cada caso.
Negocios y profesionistas con personal a su cargo, donde una sola contingencia puede desequilibrar el año.
Patrones citados a conciliación o emplazados a juicio, donde los plazos son breves y la defensa se arma con lo que ya existe.
Revisamos contratos, recibos, reglamento y expedientes de personal para saber con qué se cuenta realmente.
Ordenamos lo corregible y le señalamos con franqueza el riesgo de lo que ya no lo es.
Cuando el conflicto es inevitable, buscamos el arreglo en la etapa conciliatoria, que suele costar menos que el mejor de los juicios.
Si no hay arreglo razonable, sostenemos la defensa en juicio y, en su caso, en amparo.
Cuéntenos su situación y le orientaremos sobre el camino que conviene seguir, con sus tiempos y sus costos, antes de que usted tome cualquier decisión.